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Tangele es el punto de encuentro entre
dos culturas fuertes: la canción
idish y el tango. El
espectáculo
presenta el recorrido del
tango idish a través
de los continentes.
Tangos en
idish originales del teatro idish de Buenos Aires y New York durante los
años
1930 y ‘40
y de guetos y campos de concentración
europeos. |
Tangele es un homenaje al arte de sobrevivir y de reinventarse.
Concebido por Lloica Czackis a partir de su fascinación
por la cultura idish,
el proyecto ha recibido
varios premios,
con subsiguientes publicaciones, conferencias y conciertos en
instituciones y festivales internacionales:
en Londres, Brighton,
Sheffield, Leeds, Newcastle, Nottingham, Bristol, Cardiff, Paris, Bruselas,
Berlin, Frankfurt, Viena, Nueva York, Los Angeles y Boston.
Esta es la primera que este repertorio es interpretado por
músicos que emergieron de la tradición
del tango. Lloica Czackis, a la vez cantante de
música
clásica
de folklore latinoamericano,
interpreta tambien el repertorio de cabaret de
los
años 1930
y '40 y es considerada como la principal connaisseuse del tango idish en el
mundo.
Juan Lucas Aisemberg,
violista en la Deutsche Oper de Berlín, creció en la tradición del tango y
ofrece conciertos internacionalmente.
Gustavo Beytelmann, reconocido compositor y pianista argentino,
reinterpretó
esta
música
y realizó
los arreglos musicales a la manera del tango argentino.
Joëlle Rouland, directora de teatro, concibió
la dramaturgia del espectáculo.
Un poco de historia...
El tango nació en el crisol que fue la Buenos Aires de los 1900s, como
resultado de la fusión entre las culturas de inmigrantes europeos,
incluyendo a judíos, con el aporte de ritmos afro-argentinos. En la década
de 1910 se estableció en Europa Occidental y al poco tiempo llegó a la
Europa del Este. Salones de baile y cabarets bailaban al son de la novedad
latinoamericana, mientras compositores europeos, entre ellos judíos,
comenzaban a crear nuevos tangos. Inevitablemente, durante la Segunda
Guerra Mundial el tango pasó a formar parte de la vida en los guetos y los
campos de concentración, donde sus habitantes lo adoptaron nuevamente,
entonces en
idish, como un vehículo para expresar sus experiencias y su esperanza de
libertad. Los Nazis no sólo
toleraron esta música, sino más aún, la utilizaron como una herramienta
macabra: a las
Lagerkapellen, las
orquestas de los campos, se les obligaba a tocar el
Tango de la Muerte mientras los prisioneros caminaban
hacia las cámaras de gas. En circunstancias diferentes y más
felices, músicos judíos viviendo en Buenos Aires y en Nueva York
escribieron tangos para el teatro idish, para musicales y el teatro de
revista, durante los años 1930 y ’40. La esencia híbrida del tango explica
en parte porqué fue continuamente adoptado y transformado durante su
extraordinario recorrido a través del mundo. El tango idish no es más que
un episodio de esa crónica y un ejemplo de la tendencia de los judíos a
adaptarse al etos de sus países adoptivos. En términos más generales,
demuestra el fruto de la aceptación mutua entre culturas. |
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Archivo
General de la Nación, Argentina |
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Lloica
Czackis y su artículo "Tangele: The History of Yiddish Tango" en la
revista Jewish Quarterly (Vol. 50 No. 1 (189) Primavera 2003; pp.
45-52). Foto: Malcolm Crowthers. |
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Este proyecto ha
sido apoyado por: |
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Fondation pour la
Mémoire de la Shoah |
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Jewish Music
Institute Millennium Awards, funded by The
National Lottery. |
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Memorial
Foundation for Jewish Culture
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YIVO Institute
for Jewish Research |
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